Here and now
y allí estabas: jugando con tu gadget preferido: tu agenda electrónica. Sumido en tus mensajes, en tus notas, te ví de lejos y te observé, pero aún podía apreciar poco, soy miope...
Entonces, levantaste la vista y me miraste. Y yo hundí la mía en mis pasos, en ese momento me arrepentí de la elección de mi vestuario. "Tendría que haberme puesto la mini, merde.."Pero, por tu sonrisa, creo que te dió igual mi atuendo. Al llegar, por fin, levanté la vista hacia tí, te levantaste y me abrazaste. Como si no hubiera pasado nada, como si entre tú y yo no hubiera cuatros semanas de ausencias, "mentirijillas piadosas" como dijiste sin justificación alguna, como si no se me hubiera roto el corazón en cachitos y la hernia de hiato se hubiera rebelado de manera tan cruenta contra mi...
Estabas tan guapo, cómo puedo alejarme de tí, cómo dejar de mirar esos ojos verdes? Si la recompensa es verte y poseer tu cuerpo, quién, quién puede alejarme de ti ay...Mi yo racional? mi orgullo de mujer madura y madre?, mis amigas, fieles guardianas de mi decencia y estabilidad emocional?
Me has vuelto a enredar...me enmarañaste el sentido con tus palabras, tus preguntas educadas y amables sobre el enano...
qué planes tiene la marquesa?" dijiste al irnos...la marquesa sólo tenía un plan baby, llegar a la cama lo más rápido posible y dejarme hundir por el deseo desesperanzado una vez más...
y después? otra vez a empezar...nada de llamadas, nada de planes inmediatos, nada de promesas, aquí y ahora. Eso es lo único que saco en claro contigo...
pero no puedo ocultar que me gusta...

elizzi dijo
Cómo y cuánto te entiendo!!!
Con edad muy cercana a la tuya, y parecida situación, aunque con alguna diferencia, me pasa algo tan similar con el dueño de unos ojos oscuros tan dulzones y pegadizos!!!
Y son muchas, muchísimas más las horas que pienso en esto que los momentos en que me animo a hablarlo o contestarle sus mensajes o llamados.
En este caso, cuento con una amiga durísima como el hierro y seguidora de la moral y las buenas costumbres como una inquisidora, que me cuida y me impidió caer en el "mal", pero nunca me podrá quitar caer en la tentación, porque siempre estoy tentada de decirle y hacer tantas cosas...
Además, están mi propia culpa y el sentido de no merecer ciertas cosas, en fin con un divorcio a cuestas, con hijo pequeño y algún que otro pesar, nada es tan liviano ni tan fácil de decidir.
Te entiendo!
Te deseo toda la suerte del mundo!
28 Agosto 2006 | 06:00 PM