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La Coctelera

smartgirl

5 Septiembre 2006

its so hot...

Y con este calor a mi se me ocurre hacer mudanza. Me he tomado una semana de vacaciones sin planes a la vista. Es la primera vez que estoy en casa sin perspectiva de playa, de sol, de noches de terracita, de siestas bajo una sombrilla, de la brisa del mar, de los atardeceres.

No. Este año no. No sólo porque desde que me he separado no tengo planes, sino porque decidí aprovechar para "redecorar mi vida y mi nueva casa" y pasarme el día en el IKEA. Desde que me separé no tengo planes. No digo que de casada los tuviera interesantes, pero eran planes previstos, estructurados, predecibles, planes al fin y al cabo. Ahora ni predecibles ni imprevistos. En fin...
Y allá voy al universo del mueble fácil y consumible y veo con estupor que al igual que yo dos millones de madrileños, siendo optimista, (es decir, serán más) han tomado la misma decisión: redecorar su vida en septiembre...

Y para colmo, el ascensor del piso se ha estropeado y no puedo cargar nada, ayer lo hice y hoy tengo agujetas...un sexto piso nada menos.

Total que hoy me he quedado en casa de los abuelos, a cargo del enano y de su primo y me los he llevado a la pisci, pero este calor...

Y de repente, tu recuerdo. Tu recuerdo del sábado. Nuestra cerveza en el Fass. Tu vida contada en retazos, la vida que me permites conocer. Tu cansancio, las ganas de irte, a pesar de que sentía que estabas cómodo...
y yo, relajada y triste. Como siempre.
Me afano en inventarme tareas, me engaño buscando ocupaciones mentales, la mudanza, el niño, la familia, lectura, mi vida, al fin y al cabo. Y por enésima vez me repito que esta vez será diferente, que darás señales de vida que ahora sí, que ahora ya sientes algo por mi...qué ilusa.
Y por enésima vez lucho contra el móvil inerme. Y por enésima vez deje pasar los dos días de rigor en los que me aseguro que esta vez no voy a dar señales de vida, que aguantaré en este concurso inútil y absurdo contra mi propio yo, contra mi voluntad. Pero es inútil. Al tercer día decae mi ánimo y vuelven los fantasmas, los pensamientos oscuros, la certeza de saber que tú no has cambiado ni cambiarás...que no significo más que un buen divertimento para tí...qué desesperanzador...

Volver a las andadas. Te he dejado dos veces y dos veces he vuelto. Y tú sigues ahí, como el convidado de piedra, ajeno a mi desaliento. Tranquilo, con tu vida, tus otras chicas, tus hijos, tu trabajo...

Y por enésima vez la tortura del recuerdo de tus ojos verdes, de tu sonrisa torcida de cow boy, tu cuerpo tibio y suave, ligeramente bronceado por el sol y esas pecas...

Te deseo aquí y ahora, en este tarde tórrida de final de verano, mi mente está llena de ti y tú ignorante, sin saberlo, sigues tu otra vida, la que no me pertecene, tu vida de verdad...

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Sobre mí

Tengo 35 años, un hijo, un ex-marido, tres hermanos, un amante, un amigo, tres amigas, un par de buenos conocidos, un trabajo que no me llena y falta de ánimo para cambiarlo, una historia de desamor, más de 100 libros, 30 pares de zapatos, diez mudanzas a mis espaldas, una ausencia, 200 fotos, cien disgustos, mil alegrías...

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