Yo quisiera verme en el fondo de tus ojos, estar en tu agenda, vencer tu voluntad, vivir en tus sueños, andar en tu rutina...
Me gustaría tener el valor de preguntarte, perder el miedo a saber si formo parte, si entré en tu selecto club de ladies …
Yo quisiera averiguar por qué pierdo la respiración cuando te veo, con tus andares de gacela, por qué me tiembla la voz al responder, por qué me crujen las entrañas al mirarte…
Yo quisiera entender el por qué de tu encanto de hombre, tu manera de hablar, de moverte sin ruido, tu gesto distante, tu palabra elegante, tu manera de tocarme, de ignorarme y de desearme todo a uno…
Pero en cambio, lo que voy a hacer es…coger mi bici y salir a pasear corriendo, olvidar los gestos, ignorar el tiempo perdido, las horas de sueño, controlar el deseo…
Me iré a pasear con el crío…le contaré un cuento de princesas valerosas y príncipes honestos…
Me compraré un gran helado de stracciatella, pasearé mirando la gente pasar, me sentaré en un banco…
Llamaré a una amiga, le diré que estoy bien, que soy feliz, que esté tranquila, que no me enamoré de ti, que sólo vivo el día a día…
Y después…me iré a dormir, leeré un rato e intentaré cerrar los ojos y dormir.
Y entonces..reinventaré tu rostro una vez más, le pondré voz a frases que nunca pronunciaste, actuaremos e interpretaremos el papel de los amantes solícitos y perfectos, tú me acaricias y yo me perderé en tus ojos, en tu boca entreabierta, en la sonrisa maldita, en tu cuerpo flexible y esbelto, me liaré alrededor de él como la hiedra y me vencerá el deseo negro y oscuro…

De casualidad, como suelo encontrar lo que más me interesa, he dado con tu blog. Me alegro. Me gusta cómo escribes y describes. Me ha encantado tu cadencia contando un proceso inevitable e indeseado (muy familiar para mí). Yo "tampoco" me he enamorado y "también" estoy bien.
Gracias por compartirlo. Un saludo.