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La Coctelera

smartgirl

12 Febrero 2007

Y lloró...

No me hagas esto por dios, no me hagas esto…

Estabas muy guapo, no te habías peinado y estabas ojeroso. Cojeabas ligeramente porque te habías “lesionado” en tu partidillo de fútbol. Y olías a jabón y a ropa limpia.

Yo quería hablar contigo, quería decirte que estoy aquí para lo que quieras, quería decirte que tengo más que ofrecerte, que quiero ser tu amiga, que cuentes conmigo.

Hace ya meses que dejé de sufrir por ti. Me he dado cuenta por fin, que nada tiene que ver conmigo, mis desvelos, mi ansiedad era innecesaria y sobretodo, inútil. Tú no puedes, sencillamente, dar más. Ahora lo sé.

Yo quería decirte todo esto pero no sé cómo no salió como tenía previsto. Lo había ensayado ante el espejo, había preparado mi guión. Frases conexas, bien construidas, frases maduras, hiladas. Pero nada salió como había planeado una y otra vez en mi mente.

Y lo vi venir…de repente recibes un sms y yo recordé todos nuestros malos rollos con tu maldito móvil, demonio, mi enemigo número uno: tu móvil, mensajero cruel, creador de fantasmas, alimento de mi neurosis…y te solté un improperio…

Hablamos sí, pero ya era tarde. Y tú me confesaste que estabas mal, que tenías un mal día. Vaya, casualidad, el día anterior habías estado con tu expor primera vez en mucho tiempo...

Pero yo no contaba con esto por dios, no…tus lágrimas. Me miraste a los ojos y de repente tus lagrimas! El tipo duro, el hombre frío y distante, el vaquero…te caían las lagrimas esos ojos verdes abajo…

No sabes que a una mujer lo peor que puedes hacerle es esto!!! Llorabas, en medio del café, lleno de gente, mi perrito apaleado...

Y entonces me di cuenta. Tus lágrimas y un par de datos inconexos. Ella, tu exmujer, todavía te duele. Te sigue doliendo.

El día estaba gris. El silencio entre nosotros. Yo deseé abrazarte, pero no me moví del sitio...

Hice ademán de irme pero tú me dijiste "Te vas?" y tus ojos rogaban que me quedara...entonces puse destino inmediato: tu cama. A las cuatro de la tarde. Te di consuelo, te di mi cuerpo. Me rendí una vez más a la evidencia del deseo arrollador, no puedo controlar el deseo hiriente que siento por ti, tus ojos tristes, tu alma herida...

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Mariana la Aldeana

Mariana la Aldeana dijo

Después de leerte me voy con el alma encogida.

Precioso artículo.

Un beso.

10 Marzo 2007 | 01:10 PM

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Sobre mí

Tengo 35 años, un hijo, un ex-marido, tres hermanos, un amante, un amigo, tres amigas, un par de buenos conocidos, un trabajo que no me llena y falta de ánimo para cambiarlo, una historia de desamor, más de 100 libros, 30 pares de zapatos, diez mudanzas a mis espaldas, una ausencia, 200 fotos, cien disgustos, mil alegrías...

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