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La Coctelera

smartgirl

28 Mayo 2007

Soledad...

Llevo una temporada experimentado nuevas sensaciones, extraños estados emocionales en que aunque, me siento mejor y serena, me producen una vaga sensación de rendición.
La cuestión es que he dejado de sufrir de amor o de ausencia del mismo, que aún no lo tengo muy claro. Y en este proceso pienso mucho, analizo mucho mis sentimientos, mis pensamientos. Intento eliminar una serie de necesidades que creo tener y convertirlas en simples deseos. No hay nada ni nadie que pueda garantizarme que tengo el derecho a ser feliz ni a encontrar el AMOR. Nadie, ni yo ni él, puede obligarlea que se enamore de mi. Ni siquiera sé ya, si yo lo estoy de él (pero ése es otro tema...). Por qué sentir esa angustia insatisfecha, esa exigencia al aire, al viento, de que tiene, debe quererme? de que tengo el derecho a encontrar a ese ser especial??
Es que no conozco yo a gente que no ha encontrado nunca el amor verdadero? Que ha vivido sola toda su vida?
Nadie nos garantiza la compañía, el éxito, el amor. Son deseos, sólo eso, no exigencias ni necesidades vitales. Tengo y debo (eso sí) aprender a aceptar las circunstancias de esta vida que me ha tocado vivir...
Y siento, también, que me he rendido, que me he rendido a la evidencia, que debo aceptar que esto es así y no de otro modo...y por eso me siento serena, pero a la vez, no sé, triste...
Es que no voy a luchar por encontrarle? No...las batallas no se ganan en estas lides, no puedo ya exigir nada a nadie...
Me rindo, me siento tranquila, miro por la ventana y sin embargo, esto no me impide que siga pensando en él. En que no puedo exigir que me ame. Y acepto.
Y estoy abierta al amor, ahora lo sé. De hecho, no me encuentro mal sola. Me encanta ir al cine sola, al supermercado, de compras. Sentarme en una terrazacon mi periódico, un sábado al sol. Me encanta conducir, con la música de fondo. Me encanta irme a la cama con mi libro, ese acto tan bello y solitario que es la lectura...
Y por ello, sé que algún día encontraré a esa persona que no llene ningún hueco, sino que se adapte a mi, yo a él, que complemente esta vida que tengo, que tengo para ofrecer...
Pero me invade un poco la pena...no puedo evitar pensar en él, en sus ojos, en su cuerpo. Y le echo de menos. Es rendición, es desesperanza???
Hace días que no le veo, pienso en él y disfruto, curiosamente, de su imagen en mi mente...le deseo con fuerza, con vértigo incontenido. Le deseo con violencia, una y otra vez. Semana tras semana, desde que le conozco, no cede ni cesa. Porque nos vemos poco, porque no hay rutina en nuestra relación. Y me sigue mereciendo la pena este vibrar de mi cuerpo al verle. No me canso de la agonía, de la inseguridad del horizonte...
Y sin embargo...serenidad en mi mente, no tengo nada que perder...hasta el día que todo cese y ceda.
Y no quiero pensar en ello, duele, pero no voy a dejar de sentirlo nunca más tener miedo al miedo, ni dejar de arriesgar.
Me siento a esperar y a disfrutarlo, mientras dure. Y mientras aparece el amor...

Tags: soledad

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Sobre mí

Tengo 35 años, un hijo, un ex-marido, tres hermanos, un amante, un amigo, tres amigas, un par de buenos conocidos, un trabajo que no me llena y falta de ánimo para cambiarlo, una historia de desamor, más de 100 libros, 30 pares de zapatos, diez mudanzas a mis espaldas, una ausencia, 200 fotos, cien disgustos, mil alegrías...

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